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La educación emocional es la estrategia pedagógica del momento

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Según el Licenciado en psicología Lucas Malaisi, del 70 al 80% del éxito que obtenemos en la vida de adultos depende de las habilidades emocionales desarrolladas y habilitadas durante nuestra niñez. La ciencia ya comprobó que, para aprender, nuestro cerebro necesita estar emocionalmente equilibrado, es decir, primero debemos ocuparnos de la emoción latente en el alumno, para luego se genere “la disposición para el aprendizaje”, en su cerebro. Con este leit motiv, Malaisi diseñó un proyecto de ley, que contempla que esta teoría educativa se aplique en todas las escuelas públicas, el punto de encuentro de la sociedad, que no distingue clases y no hace diferencias de ningún tipo. ConBienestar lo entrevistó para que cuente en qué consiste esta ley, cómo se aplica y dónde ya fue aprobada.

–¿Qué es la educación emocional?

–La Educación Emocional es una estrategia educativa de promoción de la salud que tiene por objetivo mejorar la calidad de vida de las personas mediante el desarrollo de habilidades emocionales.

–¿En qué consiste?

–Busca desarrollar las habilidades emocionales desde los establecimientos educativos en todos los alumnos. Algunas de las habilidades más importantes son: autoconocimiento, gestión emocional, automotivación, habilidades sociales, empatía, asertividad, entre muchas más que redundan en una mejor calidad de vida. Es muy importante destacar que las habilidades emocionales son aprendidas (son desarrollables).

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–¿En qué la educación emocional podría cambiar la vida del chico/adolescente, la de la familia y la sociedad en general?

–Numerosos estudios científicos demuestran que los chicos con habilidades emocionales son más felices, más confiados y tienen más éxito en la escuela. A su vez, estas habilidades serán las bases que darán lugar a adultos responsables, seguros, sanos y prósperos. En efecto, actuales descubrimientos corroboran que, el 80 % del éxito que obtenemos en la vida, está basado en dichas habilidades.

–¿A través de qué temática se aplicaría este tipo de educación en el aula?

–Debe hacerse de dos formas, tal como lo indica la gráfica a continuación:

–¿La EE se aplica en otros países?

–Sí. En muchas escuelas de países del primer mundo estas prácticas están absolutamente naturalizadas, pero, hasta donde sé, en ningún país se implementó a nivel sistémico ni por una reglamentación con fuerza de ley por parte del gobierno. De modo que en Argentina, somos pioneros en eso.

–¿Qué cambios se han registrado donde se la aplica?

–Los cambios son muy positivos, y son apreciables no tan solo en mejores resultados académicos y mejor clima educativo (menos conflictos,) sino que, fundamentalmente, se observa que mejora el vínculo entre los alumnos y con el docente. Actualmente no estoy abocado al trabajo de investigación para documentar los resultados que observamos, pero si puedo transmitir el testimonio de un sinfín de docentes que se ven muy satisfechos por los logros alcanzados al hacer Educación Emocional.

–¿En qué consiste la ley de educación emocional que usted promueve?

–Consiste en crear un espacio (transversal y curricular) en las escuelas para desarrollar habilidades emocionales en alumnos de los tres niveles, pero también en sus padres mediante Escuela para Padres y en los propios docentes.

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–¿A quiénes capacitar para desarrollar las habilidades emocionales?

–Para llegar eficazmente a desarrollar la Inteligencia Emocional en chicos, es necesario abordar los cuatro pilares de la Educación Emocional: primero capacitar a Docentes (respecto de las técnicas y principalmente sobre cómo manejar las emociones en ellos mismos y la automotivación), luego a Padres (en Escuela para Padres), Educación Emocional en las Relaciones Interpersonales (para abordar las dificultades organizativas) y finalmente abordar a los chicos y chicas. (Artículo 2º de la Ley de Educación Emocional).

–¿Qué tipo de educación necesitamos en el Siglo XXI?

–Además de lo realizado al momento (lo académico), es menester abordar una educación que favorezca el desarrollo de la resiliencia, salud emocional y satisfacción personal, dinamización de recursos y el entrar en acción, tolerancia a la frustración y automotivación, considerando que del 70 al 80 % del éxito que obtenemos en la vida depende de las habilidades emocionales.

Hemos de promocionar la salud para evitar a futuro la proliferación de conductas sintomáticas.

–¿Cómo surgió la idea de promover la ley?

–Porque tenemos una sociedad con claros síntomas de enfermedad: violencia, depresión, consumo de drogas, consumismo, culto de la imagen, delincuencia, etc.

–¿En nuestro país qué provincias ya han aprobado la Ley de Educación Emocional?

–Si bien fue presentada en casi todas las legislaturas provinciales y en Cámara de Diputados y Senadores de la Nación, fue aprobada en Corrientes en el año 2016 y en Misiones en 2018. Actualmente, desde la Fundación Educación Emocional estamos trabajando en el Proyecto Cicatrizando América Latina que busca que esta ley sea realidad en toda Latinoamérica. Ya fue presentada además de en Argentina, en Honduras, Perú, México, Colombia, Chile y Uruguay.

–¿Por qué una Ley de Educación Emocional y no otra estrategia?

–Necesitamos que sea ley porque:

1. Debe ser una estratégia sistémica: para lograr un verdadero cambio comportamental en la sociedad es necesario abordar y llegar a todos su actores sociales y el espacio coyuntural donde todos asisten es la escuela.

2. Estrategia Sustentable (permanente): Un cambio y mejora continua no se agota en un programa, es necesario un compromiso sostenido en el tiempo para el establecimiento de hábitos salutógenos que arroje capacidades instaladas en toda la sociedad.

3. Un fundamento científico: la implementación de esta estrategia necesita de un respaldo científico y de un concenso entre todos los actores sociales (empezando por docentes y no por las autoridades educativas que, al menos en años, no han estado al “frente de batalla”).

4. Gratuita: Los docentes del siglo XXI deben ser provistos de las herramientas necesarias para trabajar con alumnos muy diferentes a los del siglo pasado y dichas capacitaciones deben ser gratuitas.

–¿Cuáles son los pros de implementar la ley?

1. Actúa sobre toda la población (chicos, adolescentes y adultos) apuntando a un cambio generacional en pro de la salud.

2. Es económico en términos finacieros: no requiere inversión edilicia ni tecnológica, sólo se basa en la utilización inteligente de los recursos existentes. Sólo requiere capacitación docentes (unos pocos kilómetros de ruta son más costos que este cambio, que requiere de una única inversión).

3. Los resultados en mejora de calidad de vida y educativa han sido científicamente comprobados

4. Es una estrategia de fácil y rápida implementación. Son tecnologías bajas en complejidad: No requiere altos grados de capacitación.

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–¿Cuáles son las resistencias de implementar una ley de Educación Emocional?

1. Es económica: no resulta redituable para el mercado de la enfermedad ni el de la seguridad. No nos haremos millonarios con esto, sólo apunta y asegura una mejor calidad de vida.

2. Los resultados son a mediano y a largo plazo: Apuntan a un cambio estructural no siendo útil para hacer demagogia ni políticas populistas.

3. Su producto es la autonomía: Se trata de una emancipación del círculo del comercio de la enfermedad, inseguridad, narcotráfico y dependencia de dádivas.

4. El poder ejecutivo (Ministerios de Educación) lo perciben como un cambio revolucionario y costoso, por lo tanto es “amenazante”. Se da una desinformación de autoridades gubernamentales que buscan apostar a lo “seguro”.

–¿Qué deberíamos saber como individuos y como sociedad para entender los alcances positivos de la implementación de la educación emocional?

–Que es una propuesta educativa acorde a las necesidades sociales actuales. Es que hoy no alcanza con la transmisión de conocimientos. Es tal la dinámica que casi no hay tiempo para estar al día. La tecnología y ciertos hábitos van en avión, mientras la escuela intenta seguirlos a pié. Por ejemplo, en el último decenio experimentamos el fenómeno de “googleizacion” donde casi desde cualquier lugar urbano podemos acceder con un celular a la respuesta a casi toda pregunta, haciendo portador a cualquier ciudadano de una biblioteca entera en su bolsillo.

Si bien este tipo de formación emocional le pertenece a la familia; la escuela, que constituye una segunda barrera de contención, requiere y merece la inclusión insoslayable de estas enseñanzas. Capacitando a docentes y a padres –con Escuela para Padres- hasta llegar a los chicos. Hoy en muchos rincones de Latinoamérica, el pretender que un chico memorice fechas de batallas, datos geográficos, etc., es como pedirle a un paciente en terapia intensiva que aprecie la belleza de la lectura de Dostoievski. La situación es grave y los niños necesitan hoy más que nunca herramientas para adaptarse a un mundo muy distinto y cambiante. Todos sabemos que estos no son tiempos fáciles para los padres ni docentes, ni mucho menos para los mismos chicos. Los modelos con los que fuimos educados los adultos, no parecen tener la misma aplicabilidad con los menores de hoy.

A diferencia de la educación tradicional, que se centraba en el conocimiento del mundo que existe de la piel hacia afuera en todos sus aspectos –histórico, matemático, geográfico, musical, etc.-, la Educación Emocional está basada en el descubrimiento del mundo que existe de la piel hacia adentro, en el auto-conocimiento del alumno. Se trata de acompañarlo y habituarlo al descubrimiento de sus emociones, necesidades y creencias. De esta manera podrá conocer cuáles son sus deseos, habilidades, intereses, y empezar a diseñar la persona que quiere ser. Lograremos, de este modo, disminuir a futuro sus comportamientos sintomáticos, tales como conductas delictivas, adictivas, depresivas, suicidas, agresivas, evasivas, la repitencia y el frecuentemente seguido abandono escolar, ya que trabajaremos anticipándonos a los problemas. Hablo de priorizar en los establecimientos educativos el saber utilizable, debatiendo situaciones cotidianas y sus soluciones, humanizando la historia con testimonios de la pasión de quienes dedicaron la vida a su comunidad, donde les enseñemos que la felicidad no está en comprar el último modelo de algo, como dicen las publicidades, sino en hacer lo que amamos con verdadero sentido, que el vacío existencial aguarda paciente, ya que lo alcanzan cada vez más rápido quienes persiguen la zanahoria del culto de la imagen, consumismo, éxito y demás sin-valores. A un siglo del lecto-analfabetismo, hemos de ocuparnos del analfabetismo emocional.

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