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Empresas edtech: la tecnología invade la educación

primi sui motori con e-max

asi 6000 años separan las tablas de barro sumerias de las tablets de silicio chinas, pero su propósito se ha mantenido intacto: facilitar la difusión de conocimientos (a veces banales, a veces significativos) a una audiencia cada vez mayor.

Aunque el modelo educativo que históricamente se impuso en todo el planeta es el de la clase presencial dictada por un maestro o profesor, la explosión demográfica y el surgimiento de nuevas tecnologías están cambiando el paradigma de cómo se enseñan (y aprenden) los contenidos.

Hay desafíos. Según un estudio de la consultora Holon IQ, el presupuesto global de educación (unos US$6 billones) palidece al lado de otros sectores, como el de la salud (US$10 billones), a causa de los recortes en la financiación pública y la inestabilidad política de varios países.

El gasto en digitalización a nivel global es, por ahora, marginal y representa menos del 3% del total de las partidas, situación que pone en jaque la escolarización efectiva de los 350 millones de estudiantes secundarios y de los 150 millones de universitarios que habrá hacia 2025.

Aunque la cifra es insuficiente, está creciendo a grandes pasos. En 2018 subió 2,6%, para alcanzar los US$152.000 millones, y hacia 2025 se estima que aumentará a una tasa del 11% anual, hasta los US$341.000 millones.

Frente a este escenario, comenzaron a multiplicarse en el mundo los emprendimientos edtech, como se denomina a las startups que desarrollan tecnologías para la educación. Con el declive de las pizarras se empiezan a imponer las pantallas. Por la abundancia de celulares y tablets, las plataformas móviles se consolidan como la mejor alternativa para impartir conocimientos a ese 90% de la población mundial menor de 30 años que reside en países emergentes.


Estados Unidos, China (el mayor mercado educativo del mundo) y la India lideran este proceso de digitalización, que se está acelerando gracias al interés del venture capital. Entre 2017 y 2018, las inversiones de capital de riesgo en torno a este segmento subieron 86% y totalizaron US$8200 millones. Y se espera que haya más de 100 compañías de educación cuya valuación supere los US$1000 millones en 2025 (eran apenas 10 en 2015).

La Argentina ya es un hervidero de actividad edtech. Algunas empresas se enfocan en aprendizaje digital (Acámica, Competir, Digital House) y otras, en gestión administrativa de establecimientos (Aulica, Blended, Colegium). "El auge del edtech responde a un fenómeno global de crecimiento muy acelerado en mercados emergentes dado por dos variables: países con mucha población joven y una mayor penetración de la tecnología y la conectividad", dijo Nicolás Giménez, CEO de la plataforma para colegios Blended. Y ejemplificó que el país cuenta con un 40% de población joven y una penetración de 140 celulares cada 100 habitantes.

"Por un lado, hay una necesidad mundial de un cambio educativo y, por el otro, están surgiendo startups impulsadas por emprendedores -añadió Ignacio Gómez Portillo, investigador del Conicet y cofundador de Egg, una compañía con base en Mendoza que se centra en el aprendizaje colaborativo-. Desde lo social, se promueve este despertar del individuo como agente de transformación y empiezan a aparecer políticas de Estado que lo impulsan".

Las notas se mudan a la nube

Norberto Yoan, ACADEU

En 2013, los argentinos Norberto Yoan y Mauro Ciancio crearon Acadeu, una plataforma que también almacena todas las comunicaciones y calificaciones de los alumnos de más de 80 instituciones de nivel inicial, primario y secundario de todo el país.

"Soy hijo de docentes, al igual que mi socio, y queríamos entender qué problemas había en la comunicación de los colegios hacia los padres y tratar de resolverlos", contó Yoan, de 31 años, sobre el servicio que prestan actualmente a instituciones de la Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe, Chubut, Misiones, Corrientes, Salta y Río Negro.

"Los colegios manejan mucha información en papel. Es muy común que llegue fin de año y recién ahí los padres se enteren de que el hijo se lleva 10 materias. Entonces juntamos las dos partes y resolvemos el papeleo operativo y lo comunicamos a la familia a través una plataforma en la nube que funciona con un usuario y una contraseña. También tenemos una app", precisó el emprendedor, que dijo que la facturación del año pasado fue de $6 millones.

Según Yoan, la inversión inicial fue de unos US$100.000, equivalentes a las horas de trabajo que destinaron con su socio Ciancio, de 32 años, ambos egresados de la carrera de Ingeniería Informática de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El servicio tiene dos modalidades: una estándar y otra que se acomoda a los requerimientos del colegio. El plan más vendido es el más avanzado, en el que el abono varía entre $14 y $40 por alumno por mes. El próximo paso, indicó Yoan, sería la negociación con inversores para recibir una inyección de fondos por US$500.000 en los próximos dos años.

Herramientas digitales para el desarrollo

Sebastián Mackinlay, Digital House

Digital House surgió en 2014, cuando sus tres fundadores (Nelson Duboscq, Sebastián Mackinlay y Eduardo Bruchou) vieron que la industria digital y tecnológica crecía aceleradamente en la Argentina y el mundo y requería talento con habilidades como programación, ciencia de datos, marketing digital y diseño UX que no se enseñaban en muchos lugares. "La industria de la educación es grande y desarrollada, pero cambió poco en los últimos siglos", dijo Mackinlay.

"La única forma era aprender trabajando, pero no había un espacio para primero aprender y luego elegir dónde trabajar -añadió-. La forma de aprender requería una metodología y tecnologías diferentes. Y el mercado tiene una demanda global con oportunidades laborales para todos. Esto representaba también una gran oportunidad de desarrollo para el país".

El proyecto se inició con una inversión de US$2,5 millones, aportados tanto por los socios fundadores como por algunos de los más reconocidos entrepreneurs del sector tecnológico, como Marcos Galperin (fundador de Mercado Libre), Martín Migoya y Guibert Englebienne (creadores de Globant), entre otros. En diciembre de 2017, recibió una inversión adicional de US$20 millones de The Rise Fund, que tiene a Bono, el cantante de U2, en su consejo directivo.

Digital House brinda cursos de cinco meses y programas para directivos y empresas. También tiene una plataforma de educación en programación para alumnos de 10 a 18 años y desarrolló la carrera de Licenciatura en Negocios Digitales gracias a una alianza con la Universidad de San Andrés. A la fecha, cuenta con 15.000 alumnos en sus sedes de Belgrano, Centro, Nordelta, Rosario y Mendoza.

Aprendizaje interactivo para la región

Pablo Aristizábal, Competir

Este grupo, nacido hace 20 años con una inversión de US$300.000, fue pionero en el desarrollo de plataformas web de entrenamiento. La empresa es responsable de la creación de Aula365 (un portal de aprendizaje destinado a chicos y adolescentes) y Los creadores (una serie animada de televisión coproducida junto a Pol-ka que permitía a los chicos interactuar con los personajes a través de internet que, entre varios premios, ganó un Martín Fierro, un Tato y un Fund TV). A esto se sumaron después una serie de videos educativos para escuelas bajo las marcas Kidbox, Educatina y Creators+.

"Nuestra empresa se consolidó desarrollando experiencias de aprendizaje interactivas, móviles y personalizadas -dijo Pablo Aristizábal, que se inició como docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y es CEO de Competir desde 1998-. Nuestra audiencia está compuesta por cinco millones de estudiantes de toda Hispanoamérica y como nuestros contenidos están doblados al inglés y al portugués también son consultados por niños de Estados Unidos y Brasil".

"La Argentina tiene una historia de emprendedorismo muy sólida, a pesar de las innumerables crisis y desafíos que implica sostener una pyme -agregó-. La educación es un rubro que nos preocupa mucho como nación, en virtud de los resultados que se están evidenciando, donde pasamos de liderar la transformación educativa a estar por debajo de otros países que siempre estuvieron más retrasados que nosotros. Creo que la combinación de ambos factores hace que esta industria busque responder a estas inquietudes, no solo para el mercado argentino, sino también a nivel global".

Para padres y docentes millennials

Nicolás Giménez, Blended

Blended es una plataforma para colegios que provee a los padres información en tiempo real de actividades escolares y el desempeño de sus hijos. "Hoy, el 90% de las 700.000 escuelas en América Latina usan papel y mails para administrar sus procesos, que son herramientas muy rudimentarias y caras", dijo a LA NACION Nicolás Giménez, CEO de la compañía. "Nosotros agregamos valor por dos lugares: si sos directivo escolar, te soluciona procesos internos, como la gestión de calificaciones, asistencias, contenidos y la comunicación con las familias", afirmó.

Para los padres, se presenta como una app intuitiva con un feed donde se publica la información. El sistema empezó a funcionar en 2016 y pronto desbancó a alternativas rivales con 25 años en el mercado. A la fecha, funciona en 300 colegios privados en 15 provincias de la Argentina y tiene 300.000 usuarios. "Esta base más grande nos permitió tener escala y mantener un costo accesible", dijo Giménez.

En sus orígenes, la compañía recibió US$200.000 de Wayra, la aceleradora de Telefónica, además de aportes de algunos inversores ángeles. En los últimos días, atrajo el interés de Omidyar Network, el fondo creado por el fundador de eBay, Pierre Omidyar, y su esposa, Pam, además del fondo Win Win, del fundador y exCEO de Despegar Roberto Souviron, entre otros inversores.

"Nuestro trabajo es ayudar al colegio a disminuir la carga operativa y tomar mejores decisiones -agregó Giménez-. Con la mejora notable de la conectividad, un sistema educativo que está creciendo y una nueva generación con padres y docentes millennials más ávidos de tecnología, la oportunidad es enorme".

La app que une familias y colegios

Nicolás Schenquerman, Colegium

Una vertiente popular de edtech es la gestión de las comunicaciones de los colegios. Uno de los principales actores en este rubro es Colegium, del argentino Ariel Gringaus y el chileno José Manuel Barros.

Según relató a LA NACION Nicolás Schenquerman, gerente de este sistema de plataformas y apps en la Argentina, todo comenzó en el año 2000, cuando Gringaus y Barros estaban terminando la carrera de ingeniería en Chile y se dieron cuenta de que podían acceder a sus cuentas bancarias vía internet, pero no a las calificaciones de sus hijos. Y, en medio de una búsqueda, dieron con Alberto Bachler, quien había creado un sistema para colegios muy primitivo.

"Lo que se busca es acercar a las familias a los colegios con nuevas soluciones y aplicaciones para padres, y desarrollaron un modelo de negocios de software como servicio (lo que se conoce como SaaS). Se lo comentaron a conocidos y les explicaron que no iba a ser un sistema one shot, sino que iban a vender un servicio con una mensualidad baja... y todos les dijeron que estaban locos y que no iba a funcionar... pero hoy todo funciona así", contó Schenquerman.

Comenzaron a crecer en Chile, donde hoy el 95% de los colegios privados lo usan, y en 2005 aterrizaron en la Argentina. Desde entonces, 250 colegios argentinos ingresaron a la plataforma y también tienen presencia en Uruguay, Colombia, Paraguay, México y España. "Tenemos encargados en todos los países y estamos tratando de replicar el modelo teniendo en cuenta las diferentes idiosincrasias. Hoy contamos con más de 25 módulos, con una tasa de uso de ocho millones de usuarios en América Latina", explicó.

Por: María Julieta Rumi y Andrés Krom Fuente: Diario La Nación

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