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La educación para jóvenes y adultos, retos y oportunidades para el aprendizaje

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La Declaración de Hamburgo sobre la educación de adultos de 1997, contemplada en la V Conferencia Internacional de Educación de Adultos (Confintea) definió la educación de adultos como:

[…] el conjunto de procesos de aprendizaje, formal o no, en la cual las personas cuyo entorno social considera adultos desarrollan sus capacidades, enriquecen sus conocimientos y mejoran sus competencias técnicas o profesionales o las reorientan a fin de atender sus propias necesidades y las de la sociedad.

La Unesco la adopta para referir la gran importancia que la educación de jóvenes y adultos tiene para, entre otros propósitos mundiales, “[g]arantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”.

Es claro que cuando se habla de educación para jóvenes y adultos hay que referirse a procesos organizados de la educación formal destinados a garantizar el acceso al servicio educativo con calidad, para favorecer la construcción de un proyecto de vida laboral y profesional, como parte de un gran proceso permanente de formación.

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Para lograr lo anterior, la Unesco ha propuesto implementar una estrategia global en la alfabetización con cuatro ejes:

La construcción de cimientos sólidos gracias a la educación y a la protección de la primera infancia.
El establecimiento de una educación básica de calidad para todos los niños.
El refuerzo de los programas de alfabetización para jóvenes y adultos que no tengan competencias básicas en lectura y escritura.
El aumento de entornos propicios para la alfabetización.

Estos dos últimos le entregan al sistema educativo de los países la gran responsabilidad de diseñar programas, proyectos y estratégicas que garanticen una educación con equidad, que elimine las barreras y se convierta en una oportunidad para mejorar la calidad de vida de las personas jóvenes y adultas.

En ese sentido, el Estado debe comprometerse con la formulación de políticas educativas que garanticen el desarrollo de procesos formativos coherentes entre el discurso y la práctica, que le apueste a la implementación de programas educativos formales para jóvenes y adultos desde el marco de la educación inclusiva, la cual entiende la diferencia como una condición inherente al ser humano y como un valor para trascender, desde una respuesta educativa poblacional, a la generación de ambientes de aprendizaje. Estos últimos se promueven para hacer realidad la participación efectiva de todos los estudiantes, desde sus características individuales y sus condiciones específicas. Tal acto implica la formulación de políticas inclusivas, la generación de una cultura inclusiva y la implementación de prácticas pedagógicas inclusivas.

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No obstante, en la última Conferencia Internacional sobre Educación de Adultos (Confitea V), realizada en 1997, en el tema dos, relacionado con “Mejorar las condiciones y la calidad de la educación de adultos”, y en el que Colombia tuvo una importante participación, se establecieron algunos compromisos. Dentro de ellos, se encuentran crear condiciones para la expresión de la demanda de educación, garantizar el acceso y la calidad a la educación y fomentar la investigación.

A partir de esta conferencia, Colombia decide pronunciarse a través del Decreto 3011 de 1997 y plantear una respuesta política a las necesidades y compromisos pactados. Sin embargo, este decreto asume y aborda disposiciones generales para la organización de la oferta que devela una debilidad en términos pedagógicos, curriculares y didácticos de la propuesta pedagógica que debe ser enfrentada por las entidades territoriales certificadas. En conclusión, no existe una política clara que oriente y proponga elementos no negociables para alcanzar la calidad educativa de la población joven y adulta en Colombia.

La educación como proceso determinante en la cimentación para las relaciones de las personas con su entorno y como herramienta transformadora del mismo constituye un interés primordial en el desarrollo de sociedades igualitarias, participativas e incluyentes. Desde esta perspectiva, la educación de jóvenes y adultos tiene un valor agregado para el desarrollo de la sociedad.

Por lo tanto, para la Secretaría de Educación del Distrito existe una necesidad imperante, relacionada con garantizar la coherencia de propuestas pedagógicas y metodologías de evaluación, de modo que sean flexibles y pertinentes, para la población joven y adulta. En ese sentido, se evidencia que la educación para adultos hoy deja al descubierto una serie de situaciones que merecen ser replanteadas y desde esa realidad permitan proyectar acciones que se adapten a la demanda actual.

En la actualidad, Bogotá cuenta con oferta para jóvenes y adultos en 59 instituciones educativas distritales directamente operadas por docentes del Distrito capital, que atiende a más de 20.000 estudiantes en esta modalidad. Sin embargo, no solo la población adulta se encuentra beneficiada de esta oferta, dado que en estos colegios se presenta un porcentaje importante de jóvenes y adolescentes que buscan este tipo de educación como alternativa y opción para satisfacer sus necesidades.

Por este motivo, la Secretaría de Educación del Distrito, bajo la supervisión de la Dirección de Inclusión e Integración de Poblaciones, por la necesidad de garantizar la calidad y la pertinencia en el marco de la atención educativa formal e integral desde un enfoque diferencial, inicia a partir de 2014 un proceso de caracterización y acompañamiento directo a 59 instituciones educativas distritales que ofrecen el programa. Durante este tiempo se identificó que aunque las instituciones educativas distritales manifiestan sus esfuerzos por implementar el programa y ofrecer el servicio de manera permanente a pesar de la alta deserción o inasistencia de los estudiantes, agravantes como el desmedido consumo de sustancias psicoactivas, la violencia, la falta de suficiente interés real, entre otros, exigen un mayor acompañamiento en algunos colegios con el fin de garantizar la atención educativa bajo las mismas exigencias que las de la jornada diurna.

Como respuesta a la caracterización de la población, en las aulas se expone una significativa pluralidad, desde la que se promueve una metodología específica desde un enfoque diferencial que satisface las necesidades y expectativas de los estudiantes, con apuestas y desafíos para el docente en relación con el desarrollo de actividades que inviten a reflexionar respecto a los ejes temáticos, la metodología y la didáctica implementada Todo ello con el propósito de promover la ruptura de paradigmas, prototipo de aula convencional, que en la mayoría de los casos limita la interacción e integración de la población educativa.

La Secretaría de Educación del Distrito, a través de la Dirección de Inclusión e Integración de Poblaciones, viene trabajando en la definición y construcción del documento de Lineamientos pedagógicos y curriculares de educación para jóvenes y adultos en el Distrito. Esto significa crear una herramienta para la comprensión e implementación de una educación de calidad, enmarcada en los principios de flexibilidad y pertinencia. Este documento aborda un marco conceptual y legal de la educación para jóvenes y adultos. De modo adicional, se desarrolla la propuesta pedagógica que contempla los fundamentos pedagógicos, aclara la integración y la flexibilidad curricular y brinda una ruta de reorganización curricular que puede ser adaptada por cada institución educativa. Se espera que este documento sea el referente para retomar las gestiones institucionales que deben ser reconocidas, evaluadas y proyectadas en planes de mejora para cada colegio y, posteriormente, sean integradas y socializadas.

En conclusión, es claro que la discusión sobre la concepción del aprendizaje como mera transmisión y adquisición del conocimiento ha ocupado gran parte de la historia de la educación y la pedagogía. Pero la idea de concebir la educación y de potenciar la formación en una única etapa concreta de la vida del individuo es hoy una idea ampliamente refutada. En consecuencia y de acuerdo con los propósitos de desarrollo integral y respeto de los derechos individuales y colectivos, la educación se entiende hoy como:

[…] una actividad intencional y sistemática, por un lado, y como influencia física y humana por otro, es un proceso optimizante y perfectivo de la personalidad del individuo, comienza y termina con la vida del mismo (Fernández y Puente, 1991).

Es así como se establecen retos para la educación de jóvenes y adultos, enmarcados en construir apuestas pedagógicas que respondan a las necesidades de la población, que sean coherentes con los proyectos educativos institucionales. De forma complementaria, se requiere que la población joven y adulta sea considerada prioridad en las políticas públicas del Estado. Para ello es necesario abordar temas en las agendas de tipo pedagógico, administrativo, social, etcétera.

Referencias

Plazas, Palacios, Salinas y Rincón (2013). Lineamientos distritales para la aplicación de enfoques diferenciales.

Unesco (2010). Informe mundial sobre el aprendizaje y la educación de adultos.

Unesco (1997). Informe final Quinta Conferencia Internacional sobre Educación de Adultos. Hamburgo, Alemania, 14-18 de julio.

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