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Creatividad: corazón y razón de la educación del siglo XXI

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Por François Taddei (*)
¿Cómo crear creadores?

Es un proceso que sólo se logra con el desarrollo de una cultura de confianza entre niños y maestros en las escuelas. Es allí donde se generan espacios que motivan a los estudiantes a construir nuevos procesos de aprendizaje, que potencian sus habilidades de mejoramiento.

Los colegios y las empresas, como espacios que inciden en el desempeño de la fuerza productiva de un país, se benefician de la innovación y la creatividad.

Una de las claves para superar los desafíos de los países con salarios bajos es ser capaz de crear y de innovar para ir un paso adelante. Los países nórdicos lo han comprendido muy bien y han sabido sacar provecho de un sistema en el que los jóvenes gozan aprendiendo a utilizar herramientas numéricas y las empresas, muy innovadoras, desarrollan nuevas tecnologías. Tanto la escuela como la empresa tienen claro un modelo que ha sido inspirador de numerosos países, inclusive asiáticos. Por lo tanto, hay urgencia de poner la creatividad y las nuevas tecnologías en el centro de las reformas educativas.

Finlandia ha mostrado que se puede reformar un sistema educativo y liberar la creatividad, y está en los primeros lugares de las evaluaciones internacionales de calidad de la educación. Hay confianza en los maestros que, a su vez, confían en los estudiantes; se presentan menos discriminaciones, menos disparidades entre los establecimientos, menos pérdidas y repeticiones de año que en Francia, donde la competencia pone a todo el mundo en tensión permanente. En Escandinavia no se les pide a los estudiantes aprender de memoria las respuestas sino, más bien, expresar su punto de vista personal y original a partir de documentos de estudio o de la web, sabiendo buscar la información relevante.

Otro aspecto a destacar es la necesidad que tienen los países de proteger las mentes creativas: crear espacios y garantías para lograr una inteligencia colectiva -reunir mentes creativas en un mismo proceso-, acrecentar la calidad educativa para todos y permitir las condiciones que forjen la construcción de un conocimiento relevante. Igualmente, la cooperación, la comunicación y el pensamiento crítico son indispensables.

Actitud de apertura

Pero, ¿cómo definir el espíritu creativo? Más que un don reservado a una élite o una minoría, o entenderlo como en la antigüedad, el genio que recibe la visita de las musas, se trata de un estado del espíritu en el que el individuo busca respuestas originales y pertinentes a las situaciones que enfrenta. Una persona con una actitud de apertura que es capaz de innovar y cuestionarse. Es un potencial que está presente en cada uno, que solo requiere ser desarrollado.

Es fundamental dar nuevas posibilidades a la creatividad dentro de las dinámicas de la cotidianidad escolar. De ahí la urgencia de procurar más bien cabezas bien estructuradas que cabezas muy llenas. En el mundo actual confrontamos crisis muy grandes que demandan soluciones novedosas para superar los desafíos propios de estos tiempos. Además, nuestro entorno evoluciona más rápido que nunca, las tecnologías cambian a un ritmo cada vez más veloz y disponemos de múltiples fuentes de información que hay que aprender a dominar.

Nuestros niños no viven en un mundo como en el que vivimos: ellos deben cambiar la actividad principal frecuentemente y estar preparados para hacerlo. No crecerán en el mismo entorno en el que estamos, porque el cambio es cada vez más rápido. Por lo tanto, debemos enseñarles a poner al día sus conocimientos y a crear nuevos. Por eso es crucial alimentar una cultura de las tecnologías para utilizarlas de manera óptima, con el fin de inventar nuevas herramientas y prácticas, que puedan ser catalizadoras de la creatividad y el aprendizaje.

Un elemento de solución puede ser la interdisciplinariedad, ya que la diversidad es esencial en todos niveles. El aislamiento de las disciplinas y las discriminaciones son barreras para la creatividad. Para permitir unas innovaciones que no sean simplemente pequeñas mejorías, hay que interrelacionar los conocimientos, resultado de disciplinas o de culturas diferentes. En Francia, todavía es muy difícil crear unas formaciones interdisciplinarias innovadoras, que permitan a los jóvenes diversificar sus centros de interés.

En todos los ámbitos y en cada propuesta, la creatividad es una dimensión esencial. Tomemos como ejemplo la biología. El investigador sabe que la alianza creatividad-conocimientos y el rigor de análisis son indispensables para resolver numerosos y frecuentes desafíos. Como científico, uno debe generar muchas hipótesis, verificarlas y afinar sin cesar el proceso, integrando los resultados en un cuadro que muestre aplicaciones e implicaciones. Otro ejemplo para comprobar la imperiosa necesidad de que la creatividad tenga su espacio en la vida de todo estudiante está en la web, donde se confronta con los retos del aprendizaje y la construcción del conocimiento. La revolución de la web amplía la cantidad de personas que pueden adquirir conocimientos; el desarrollo tecnológico es cada vez más acelerado y las exigencias del mundo actual implican nuevos y continuos retos.¹

Es responsabilidad de la escuela proporcionar una educación en la que las personas puedan contribuir más eficazmente al progreso del saber. La enseñanza magistral, si es que tiene sus méritos, no es la óptima para desarrollar el cuestionamiento y la interacción, esenciales para la creatividad, la motivación y el aprendizaje. El trabajo en grupo, si está bien dirigido, les permite a todos expresarse y desarrollar la capacidad de cooperar y de crear. Así se promueve una cultura en la cual se amplía la inteligencia colectiva gracias a una crítica constructiva, que contribuye al progreso de las ideas respetando a los individuos y en oposición a los señalamientos devastadores que se dan con demasiada frecuencia y son la regla.

Contra la uniformidad

La escuela tiene que dejar de ser un lugar en donde la creatividad se pisotea desde sus comienzos. Quizás uno de los factores para que eso suceda es confundir equidad con uniformidad. En la escuela es difícil ser diferente, o proponer otra cosa, o distinguirse, o cuestionar. No es culpa de los maestros, sino más bien de un estado general, muy normativo y competitivo, en donde el éxito no está en el desarrollo de las capacidades y de la creatividad de quien aprende, sino en encajar en una jerarquía escolar.

Se puede transmitir una capacidad a la adaptación, a la innovación y a la creación. Es el caso de numerosos países que han puesto a la creatividad en el corazón de los estímulos de la escuela. Y es que la creatividad no es dominio único de los aprendizajes artísticos sino que puede expresarse en todos. Es una forma de estimular la autonomía, lo que permite a los estudiantes adquirir y construir sus saberes con mayor comodidad.

Cada día la valoración de la creatividad hace parte de los objetivos prioritarios de más países que se inspiran y desarrollan modelos, en los que tiene lugar una educación centrada en el reconocimiento de los ciudadanos como personas capaces de pensar, tomar decisiones, relacionarse positivamente con los demás y cooperar.

(*) Físico y biólogo de L'Ecole Politechnique, asesor del Ministerio de Agricultura de Francia y actual director del equipo de Biología de Sistemas Evolutivos del Instituto Nacional de Salud y de Investigación Médica Descartes (INSERM), en París. Esta nota es una adaptación de una entrevista publicada recientemente en Le Monde y de conceptos expresados en la reunión organizada por el Ministerio de Educación Nacional, Colciencias, Icfes y la Fundación Escuela Nueva Volvamos a la Gente, como parte del Año de la Educación para la Innovación, la Competitividad y la Paz. El texto fue aprobado por el autor.

Nota
¹ Taddei ha estudiado en detalle el papel de la sociedad de la información y el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación en los procesos de aprendizaje en el siglo XXI.

Fuente: https://www.mineducacion.gov.co

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