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¿Cómo Prevenir el Alcoholismo?

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Aprender a prevenir el alcoholismo es importante para poder adelantarnos a una conducta de riesgo que cada vez comienza a una edad más temprana.
Las conductas de riesgo son comportamientos que al mostrarse pueden provocar consecuencias negativas en la salud propia o en la de los demás o en la sociedad.
Además del consumo de alcohol, en la época adolescente se tiende a tener otras conductas de riesgo como son conductas antisociales y delictivas, relaciones sexuales de riesgo, u otras adicciones conjuntas como el juego patológico.
Es habitual la existencia de correlación entre el consumo de alcohol y otras conductas de riesgo, en particular, las delictivas.
Si pensamos en niños y adolescentes, la probabilidad de que realicen conductas de riesgo depende, sobre todo, de los resultados que obtienen o esperan obtener con este consumo.
El consumo de alcohol no se debe tanto a la falta de información que los consumidores tienen, sino más bien a las consecuencias positivas que les provoca a largo plazo. Con el alcohol pueden sentirse integrados en un grupo social, obtener determinados efectos físicos o psicológicos…
El problema es que las consecuencias positivas del consumo de alcohol se producen a corto plazo y las negativas a largo plazo.

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Prevención de conductas de riesgo en el alcoholismo
Es importante la prevención de conductas de riesgo de consumo de alcohol para evitar una problemática mayor.
La prevención de conductas de riesgo implica todas aquellas acciones que tienen como objetivo evitar que un niño o adolescente lleve a cabo conductas de riesgo, o que aumente progresivamente la frecuencia y/o intensidad del consumo.
Características que debe tener toda acción preventiva
Se han realizado muchos estudios para saber cuáles son los factores que una acción preventiva debe tener para que tenga el efecto deseado.
Según el NIDA (National Institute On Druge Abuse), en su guía Previniendo el uso de drogas entre niños y adolescentes, señala algunas de las características necesarias para que un programa preventivo resulta eficaz (NIDA:2003). Estas son:
Deben de ser específicos para cada comunidad, edad, y período de desarrollo y cultura.
Los programas comunitarios son más eficaces cuando van acompañados de intervenciones en el núcleo familiar y en la escuela.
Los programas orientados a la familia tienen más impacto que los centrados solamente en la persona en la que se quiere realizar la prevención.
Deben de incluir a los padres y a los tutores escolares.
Es importante que los programas sean interactivos. Los centrados solamente en dar información son menos eficaces que los que ofrecen una interacción para el aprendizaje y el entrenamiento en habilidades preventivas.
Deben de incluir todo tipo de consumo de drogas, incluyendo las consideradas legales.
Se debe resaltar los factores de protección y no dar tanto importancia a los de riesgo.
Las campañas de prevención publicitarias que no van acompañadas de otras actuaciones no tienen apenas impacto en los jóvenes, así como los mensajes moralizantes o basados en el miedo.
Los programas de prevención en los que se realizan una evaluación resultan más efectivos y con efectos más duraderos en el tiempo, siempre y cuando sean aplicados por personas cercanas a los adolescentes.
Estas personas podrían ser los propios educadores, puesto que van a tener un contacto continuo con los jóvenes, y tienen conocimiento de cada uno de ellos.
Tipos de Prevención
A continuación, voy a pasar a explicar los diferentes tipos de prevención del alcoholismo.
Universal: esta prevención es aquella dirigida a todo el mundo, sin distinción alguna (por ejemplo, chicos y chicas en edad adolescente).
Indicada: prevención dirigida a un subgrupo concreto de la comunidad. Suelen ser individuos con alto riesgo de consumo como son los que tienen problemas de comportamiento, por ejemplo.
Selectiva: va dirigida a un subgrupo de la población diana que tiene un mayor riesgo de consumir que el promedio de las personas de su misma edad. Es decir, a un grupo de riesgo como puede ser un grupo en riesgo de exclusión social.
Estrategias para la prevención de conductas de riesgo
Enfermedades causadas por el alcohol
Hacia un estilo asertivo
Es habitual que se den en los adolescentes en riesgo de consumo dificultades de relación y comunicación con los adultos que tienen como referencia. Estas dificultades vienen en gran parte por el uso de un estilo de comunicación agresivo o pasivo.
Por ello, un objetivo esencial en la prevención del consumo es conseguir crear un estilo de comunicación adecuado para poder llevar a cabo la intervención. Así, se establecerá como objetivo conseguir un estilo asertivo en el que expresar lo que se desea de la otra persona de una forma directa, sincera y adecuada, mostrando a su vez respeto con el punto de vista personal.
Lo adecuado es informar y entrenar a los adultos de referencia en diferentes estrategias facilitadoras de este estilo de comunicación. Algunas de estas estrategias son:
Elegir el lugar y momento adecuados
Buscar estados emocionales facilitadores
Escucha activa
Hacer preguntas abiertas o específicas
Empatizar
Declaración de deseos y opiniones con frases como “Me gustaría..”
Mención de conductas específicas y concretas
Petición de parecer con frases como “¿qué se te ocurre que podríamos hacer?, ¿Cuál es tu opinión sobre…?
Manejo de contingencias
El papel de los padres, madres y educadores es primordial para disminuir conductas no deseadas y potenciar comportamientos adecuados. La supervisión y el control por parte de estos ayuda a que el joven aprenda las conductas más adaptativas y beneficiosas a largo plazo.
Para evitar que ocurran conductas no deseadas, es conveniente intervenir antes de que se den. Para ello, se establecerán límites y normas tanto a nivel social, como familiar y escolar.
En caso de que ya hayan ocurrido conductas inadecuadas, utilizaremos castigos (coste de respuesta, tiempo fuera, retirada de privilegios, etc) cuando queremos que el joven deje de llevarlas a cabo.
Además, si queremos fomentar las conductas positivas para el joven, se utilizarán reforzadores (sociales, materiales, motivacionales, etc), los cuales ayudarán a que vuelva a repetir dicha conducta.
Factores de riesgo y protección
Existe una serie de situaciones de índole personal y social que predisponen a una persona a consumir alcohol u otra droga y, en consecuencia, a desarrollar una problemática de consumo. Estos serían los denominados factores de riesgo.
Algunos factores de riesgo son la baja autoestima, historia de alcoholismo u otras adicciones en algún familiar, consumo o actitud favorable al consumo en los amigos, fracaso escolar o ausencia de apoyo social.
Al contrario de los factores de riesgo, existen unas series de condiciones que protegen a las personas de estas situaciones, reduciendo así la probabilidad de que se pueda dar una problemática de consumo.
Estos serían los factores de protección, y favorecen el desarrollo del individuo hacia un estilo de vida saludable, amortiguando o moderando, a su vez, los factores de riesgo.
Algunos de los factores de protección son capacidad de tomar decisiones, cohesión del grupo familiar, apego a iguales no consumidores, apego a la escuela ó recursos comunitarios.
Modelos de prevención
Existen diferentes modelos de prevención que se diferencian entre ellos en la atribución que hacen del problema y en las estrategias preventivas que proponen. Un modelo preventivo será más completo si se realiza desde un enfoque biopsicosocial.
Esto quiere decir que un programa de prevención deberá tener en cuenta factores biológicos (el alcohol u otro tipo de droga como sustancia que produce efectos a nivel neuronal), psicológicos y sociales (no debemos olvidar que muchos consumos se llevan a cabo por su efecto integrador y socializador en una red social).
A continuación, voy a explicar los diversos modelos de prevención existentes, la atribución que cada uno de ellos hacen del problema y las estrategias preventivas que proponen.
Modelo médico
Este modelo entiende los problemas derivados del consumo de alcohol como una enfermedad, en la que los factores genéticos o déficits orgánicos son los responsables del consumo.
También ponen a la sustancia como causante de los problemas de salud. Las estrategias preventivas que este modelo propone están basadas en la información sobre los efectos nocivos del alcohol.
Modelo ético-jurídico
En este caso, se atribuye el problema a la existencia de una oferta de alcohol en el mercado. La prevención está basada en un conjunto de estrategias encaminadas a controlar esta oferta, impidiendo o restringiendo el acceso de los jóvenes a las drogas.
Modelo psicologicistas
La responsabilidad, según este modelo, se encuentra en el individuo y en su conciencia individual. Culpan al propio individuo por no estar sano y promueven mensajes culpabilizadores.
No da importancia al papel de los contextos en los que los adolescentes se encuentran y promueve una prevención centrada en la transmisión de la información.
Modelo sociologicistas
Ponen énfasis en la necesidad de un cambio social para solucionar el problema del consumo de drogas, ya que lo consideran primordialmente un problema social. Este modelo puede pecar de exculpar al individuo de responsabilidad de los problemas derivados del consumo.
Modelo psicosocial
Se basa en un enfoque integrador, multicausal. Considera el consumo como un fenómeno con muchos factores en los que se incluyen las propias sustancias, las características personales del individuo y las variables de su entorno.
Modelo de competencia y modelos de reducción de daños
Es un modelo orientado a la acción, centrado en el desarrollo de recursos. La prevención del consumo consistirá en favorecer el desarrollo de recursos personales y sociales que faciliten la realización de comportamientos saludables y haga menos probables los comportamientos de riesgo.
Para finalizar el artículo, quiero hacer hincapié en la importancia de que se comience a intervenir mucho antes del momento conflictivo para que la prevención sea efectiva.
Realmente, lo adecuado sería empezar la prevención en los primeros momentos educativos desde el nacimiento del individuo. Si se establece un modelo educacional temprano, podremos evitar problemas posteriores en edades más avanzadas, o en caso de que aparezcan, se podrán afrontar con mayor probabilidad de éxito.
Referencias
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Botvin, G.; Baker, E.; Dusenbury, L.; Botvin,E.; and Diaz, T. (1995): “Long-term follow-up results of a randomized drug-abuse prevention trial in a white middle class population”. Journal of the American Medical Association, nº273, p. 1.106-1.112.
Hawkins, J.D.; Catalano, R.F.; and Arthur, M. (2002): “Promoting sciencie-based prevention in communities”. Addictive behaviors, vol. 90, nº5, p. 1-26
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Johnston, L.D.; O´Malley, P.M.; and Bachman, J.G. (2002): Monitoring the future national survey results on drug use, 1975-2002. Volume 1: Secondary School Students”. Bethesda MD, National Institute on Drug Abuse (NIDA).
National Institute On Drug Abuse (NIDA) (2003); “Preventing Drug Use among children and adolescents, a research based guide for parents, educators, and community leaders”. Second edition, Bethesda MD, Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas.

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